Se informa a la comunidad educativa que la Dirección del Instituto no publica ni responde comentarios anónimos.

Cualquier tipo de inquietud , pueden solicitar una entrevista a la mencionada Dirección.

Gracias.




martes, 10 de abril de 2012

Geografía -Prof. Javier Casemayor

Les dejo el enlace a la charla de Paddy Ashdown que vimos y el texto correspondiente.


http://www.ted.com/talks/lang/es/paddy_ashdown_the_global_power_shift.html

La charla se realizó en Bruselas, Bélgica en diciembre de 2011, y se publicó en internet en enero de 2012.

¨Hay un poema de un poeta inglés muy famoso de fin del siglo XIX, que hizo eco en la mente de Churchill en la década de 1930. Y el poema dice así: “En la colina reposada del verano, dormido con el cauce de los ríos, a los lejos se escucha un tambor, redoblando como un rumor en sueños. Lejos y cerca, suave y sonoro, por los caminos de tierra pasan, queridos para los amigos y alimento para el polvo, los soldados marchan, a morir pronto." A los que les interesa la poesía, el poema se llama “Un muchacho de Shropshire”, escrito por A.E. Housman.

Pero lo que Housman comprendió, y pueden escucharlo en las sinfonías de Nielsen también, era que los largos, calurosos y silvestres veranos de estabilidad del siglo XIX llegaban a su fin, y que nos dirigíamos hacia uno de esos períodos históricos aterradores, que suceden cuando el poder cambia. Y estos períodos, damas y caballeros, van siempre acompañados de turbulencias, y muy a menudo de sangre.

Y mi mensaje es que estamos condenados, si se quiere, a vivir en uno de esos momentos históricos, cuando el revoltijo del orden establecido del poder comience a cambiar y el nuevo aspecto del mundo, los nuevos poderes que existen en el mundo, comiencen a tomar forma. Y lo vemos muy claramente hoy en día; son tiempos de gran turbulencia, muy difíciles y muchas veces, son tiempos muy sangrientos. Por cierto que esto ocurre una vez cada siglo.

Podría afirmarse que eso fue lo que sucedió, y lo que Housman presintió y Churchill también, cuando el poder de las antiguas naciones, de las viejas potencias europeas, se transfirió, a través del Atlántico, a la nueva potencia emergente de los EEUU, el comienzo del siglo estadounidense. Y por supuesto, en el vacío que dejaban los viejos poderes europeos se desarrollaron las dos catástrofes sangrientas del último siglo. La primera en la primera mitad de siglo, y otra en la segunda mitad: las dos grandes guerras mundiales. Mao Zedong las describe como las guerras civiles europeas, y es probablemente la manera más precisa de describirlas.

Pues bien, damas y caballeros, vivimos en uno de esos tiempos. Pero en nuestro caso, quiero hablar de tres factores. Y el primero de ellos, los dos primeros, tratan del traspaso de poder, y el otro de una dimensión nueva que quiero especificar, porque no se ha producido de esta manera antes. Pero hablemos acerca del traspaso de poder que ocurre en el mundo. Y lo que sucede hoy es de alguna manera aterrador, porque nunca había sucedido antes. Hemos visto los traspasos laterales de poder, el poder que Grecia transfirió a Roma, y los que ocurrieron durante las civilizaciones europeas; pero estamos viendo algo un poco diferente. Y es que el poder no se está moviendo lateralmente, es decir, de nación a nación sino que también lo está haciendo verticalmente.

Lo que sucede hoy es que el poder que estaba confinado, regido por la responsabilidad, regido por el estado de derecho, dentro de la institución del Estado-nación ha emigrado, en gran medida, hacia el escenario mundial. La globalización del poder, hablamos de la globalización de los mercados, pero en realidad, es la globalización del poder real. Y a nivel del Estado-nación el poder tiene una responsabilidad sujeta al estado de derecho, pero no así en la escena internacional. En el escenario internacional y el escenario global, es donde reside hoy el poder: es el poder de Internet, el poder de las empresas de radiodifusión por satélite, el poder de los cambistas, esa gran cantidad de dinero que circula ahora, es 32 veces más de lo que se necesita para el comercio, y se encuentra allí supuestamente para financiar a los cambistas, si se quiere, a los especuladores financieros, que nos han puesto de rodillas recientemente. El poder de las empresas multinacionales, que desarrollan ahora presupuestos a menudo más grandes que los países medianos. Estos viven en un espacio global que en gran parte no está regulado, no está sujeto al estado de derecho, y donde la gente puede actuar libremente.

Ahora, eso conviene al poderoso, hasta el momento. Es siempre conveniente para aquellos que tienen más poder operar en espacios ilimitados, pero la lección de la historia es que, tarde o temprano, el espacio no regulado, el espacio no sujeto al estado de derecho, se puebla, no solo de cosas deseadas: comercio internacional, Internet, etc.; sino también de cosas no deseadas: delincuencia internacional, terrorismo internacional. La prueba del 11/9 es que, aún siendo la nación mas poderosa de la tierra, sin embargo, puede ser atacada por aquellos que habitan ese espacio, incluso sus mayores íconos de la ciudad, en una mañana radiante de septiembre. Se dice que alrededor del 60% de los 4 millones de dólares tomados para financiar el 11/9, fueron financiados por instituciones de las Torres Gemelas que el 11/9 destruyó. Así, ven que nuestros enemigos usan este espacio, el espacio de los viajes en masa, de Internet, de las emisoras de radiodifusión por satélite, para desplazar su veneno, que consiste en destruir nuestros sistemas y nuestras prácticas.

Tarde o temprano, tarde o temprano, la regla de la historia dice que a donde vaya el poder, el gobierno debe seguirlo. Y si éste es el caso, como creo que lo es, que uno de los fenómenos de nuestro tiempo es la globalización del poder, entonces se deduce que uno de los desafíos de nuestro tiempo es llevar gobernanza al espacio global. Y creo que las décadas que vienen serán en mayor o menor medida turbulentas, más o menos seremos capaces de lograr el objetivo: de llevar gobernanza al espacio global.

Pero noten que no hablo de gobierno. No me refiero a establecer una institución democrática global. Mi punto de vista, damas y caballeros, es que es improbable que esto se realice mediante la multiplicación de instituciones de la ONU. Si no tuviéramos la ONU, tendríamos que inventarla. El mundo necesita un foro internacional. Se necesita un medio por el cual se pueda legitimar la acción internacional. Pero cuando se trata de la gobernanza del espacio global, mi impresión es que esto no se producirá multiplicando instituciones de la ONU. Se producirá a través de la unión del poder y de sistemas basados en tratados, en acuerdos, para gobernar el espacio global.

Y si prestan atención, verán que ya se está produciendo. La Organización Mundial del Comercio: organización basada en tratados, totalmente basada en tratados, y aun así, lo suficientemente poderosa como para contener al más poderoso: EEUU, pidiéndo cuentas si es necesario. Kyoto: es los inicios de la lucha por crear una organización basada en tratados. El G-20: ahora sabemos que tenemos que armar una institución que sea capaz de brindar gobernanza a ese espacio financiero para la especulación financiera. Y eso es el G-20, una institución basada en tratados.

Pero hay un problema allí, y lo retomaré en un minuto, y es que si se reúnen los más poderosos para crear las reglas de las instituciones basadas en tratados para llenar ese espacio de gobernanza, ¿qué sucede con los débiles que se quedan afuera? Y ese es un gran problema, y volveré a esto en un segundo.

Así que éste es mi primer mensaje, y es que si queremos atravesar estos tiempos turbulentos, más o menos turbulentos, entonces nuestro éxito dependerá, en gran medida, de nuestra capacidad de llevar gobernanza sensible al espacio global. Y ver que se produzca. Mi segundo punto es que sé que no tengo que hablar de esto a una audiencia como esta, pero el poder no es sólo cambiar verticalmente, es también horizontalmente.

Uds. podrían argumentar que la historia, la historia de las civilizaciones, han sido civilizaciones reunidas alrededor de los mares, las primeras alrededor del Mediterráneo, las más recientes, en el poder ascendente de Occidente, alrededor del Atlántico. Y me parece que, en términos generales, estamos viendo un cambio fundamental del poder, de aquellas naciones congregadas alrededor del Atlántico, de la costa, hacia aquellas congregadas alrededor de la cuenca del Pacífico. Y eso comienza con el poder económico, pero es así como comienza siempre. Ya empezamos a ver el desarrollo de la política exterior, del aumento de los presupuestos militares en los otros poderes en ascenso en el mundo. Y de hecho creo que esto no es un cambio del Oeste hacia el Este; algo diferente está sucediendo.

Mi opinión es que los EEUU seguirán siendo la nación más poderosa de la tierra durante los próximos 10, 15 años, pero el contexto en el cual ella mantiene su poder ha cambiado, se ha modificado radicalmente. Estamos saliendo de 50 años, los más inusuales de la historia, en los que hubo un mundo totalmente unipolar, en el que cada aguja de la brújula, a favor o en contra, era aludida a su posición con Washington, un mundo dominado por un solo coloso. Pero eso no es usual en la historia. De hecho, lo que está surgiendo es lo más normal en la historia. Estamos viendo la aparición de un mundo multipolar.

Hasta ahora, los Estados Unidos han sido la facción dominante de nuestro mundo. Ellos seguirán siendo la nación mas poderosa, pero lo seguirán siendo en un mundo cada vez más multipolar. Y comenzamos a ver construir otros centros de poder, en China, por supuesto; aunque mi opinión es que el ascenso a la grandeza de China no es suave. Será brusco, a medida que China democratice su sociedad, después de liberalizar su economía. Pero ése es un tema para otra discusión. Vemos India, Brasil. Se ve al mundo que se asemeja cada vez más, para nosotros los europeos, a la Europa del siglo XIX.

Europa en el siglo XIX: Lord Canning, un gran secretario de relaciones exteriores británico, solía describirla como “Concierto de Poderes Europeo”. Había un equilibrio de cinco lados. Gran Bretaña siempre jugó al equilibrio. Si Paris se reunía con Berlín, Gran Bretaña se reunía con Viena y Roma para proporcionar un contrapeso. Ahora noten que, en un período que es dominado por un mundo unipolar, hay alianzas fijas: como la OTAN, el pacto de Varsovia. Una polaridad fija de poder significa alianzas fijas. Pero una polaridad múltiple de poder significa cambio y alianzas cambiantes. Y ése es el mundo al que vamos en el que veremos cada vez más que nuestras alianzas no son fijas. Canning, el gran secretario de relaciones exteriores una vez dijo: “Gran Bretaña tiene un interés común, pero no aliados comunes”. Y veremos cada vez más que incluso nosotros, en Occidente, tendremos que lograr, más allá del círculo grato de los poderes del Atlántico, hacer alianzas con otros si queremos hacer cosas en el mundo.

Fíjense que cuando entramos en Libia, no era resultó suficientemente bueno para Occidente hacerlo solo; tuvimos que convocar a otros. Tuvimos que traer en este caso, a la Liga Árabe. Mi opinión es que Irak y Afganistán han sido el último ejemplo de que Occidente intentó hacerlo solo, y no lo logramos. Mi hipótesis es que estamos llegando al comienzo del fin de 400 años. Y digo 400 años, porque es el fin del Imperio Otomano, de la hegemonía del poder occidental, de las instituciones y de los valores occidentales. Y saben que, hasta ahora, si Occidente lograba actuar junto, podía proponer y disponer en cada rincón del mundo, esto ya no es cierto. Observen la última crisis financiera, tras la Segunda Guerra Mundial. Occidente se unió: con la institución de Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional, y así el problema se resolvió. Ahora es necesario convocar a otros. Ahora es necesario crear el G-20. Ahora tenemos que ir más allá del circulo acogedor de nuestros amigos occidentales.

Permítanme hacer una predicción que es aun más sorprendente. Sospecho que estamos llegando al final de 400 años cuando el poder occidental era suficiente. La gente me dice: “Los chinos, por supuesto, nunca se verán envueltos en la pacificación multilateral alrededor del mundo”. Ah, ¿sí? ¿Por qué no? ¿Cuántas tropas chinas están hoy en el mundo al servicio de los cascos azules, de la bandera azul, bajo el comando de la ONU? 3.700. ¿Cuántas estadounidenses? 11. ¿Cuál es el contingente naval más grande que enfrenta el problema de los piratas Somalíes? El contingente naval chino. Por supuesto que lo son, ellos son una nación mercantilista. Ellos quieren mantener las rutas marítimas abiertas. Cada vez más, vamos a tener que hacer negocios con gente con la que no compartimos valores, pero con las que por el momento, compartimos los mismos intereses. Es una manera completamente diferente de ver al mundo que ahora está surgiendo.

Y el tercer factor, es totalmente diferente. Hoy en nuestro mundo moderno, debido a Internet, y a las cosas que la gente ha abordado aquí, todo está interconectado. Somos ahora interdependientes. Estamos interconectados, como naciones, como individuos, de manera como nunca antes se ha dado; nunca de esta manera. La interrelación de las naciones, siempre existió. La diplomacia es la gestión de la interrelación de la naciones. Pero ahora estamos estrechamente entrelazados. Si contraen la influenza porcina en México, será un problema para el aeropuerto Charles de Gaulle 24 horas después. Si Lehman Brothers cae, colapsa todo. Hay incendios en las estepas de Rusia, revueltas por hambre en África.

Estamos ahora profundamente interconectados. Y lo que eso significa, es que la idea de nación actuando en soledad, sin conexión con otras, sin trabajar con otras, ya no es una propuesta viable. Porque las acciones de un Estado-nación no se limitan así misma, ni es suficiente para el Estado-nación controlar su propio territorio, porque los efectos fuera del Estado-nación comienzan a afectar su interior.

Yo era un soldado joven durante las últimas guerras imperiales británicas. En ese momento, la defensa de mi país era por una sola cosa: el poderío de nuestro ejército, de nuestra fuerza aérea, nuestra armada y de nuestros aliados. Era entonces cuando el enemigo estaba fuera de las murallas. El enemigo ahora está adentro de ellas. Ahora, si desearía hablar de la defensa de mi país, tengo que hablar con el Ministro de Salud, porque la enfermedad pandémica es una amenaza a mi seguridad. Tengo que hacerlo con el Ministro de Agricultura, porque la seguridad alimentaria es una amenaza a mi seguridad. También con el Ministro de Industria, porque la fragilidad de nuestra infraestructura de alta tecnología, es el blanco de nuestros enemigos, como podemos ver con las guerras cibernéticas. Tengo que hablar con el Ministro del Interior, porque el que entró a mi país, el que vive en esa casa adosada de los barrios marginados tienen una consecuencia directa con lo que pasa en mi país, como pudimos verlo en los atentados del 7/7 en Londres. Ya no se trata de que la seguridad de un país es un asunto de soldados y del Ministro de Defensa. Sino la capacidad de unificar, estrechar sus instituciones.

Y esto indica algo muy importante. Muestra, de hecho, que nuestros gobiernos construidos verticalmente, en base al modelo económico de la Revolución Industrial de jerarquía vertical, con especialización de tareas, con estructuras de mando, han tenido estructuras completamente equivocadas. En los negocios sabemos que el paradigma de nuestro tiempo, damas y caballeros, es la red. Lo que importa, es la capacidad de interconexión, tanto dentro de los gobiernos como con el exterior.

Pues aquí está la tercera ley de Ashdown. Por cierto, no me pregunten por la primera ley y la segunda, porque aún no las inventé. Siempre es mejor si hay una tercera ley. ¿No es cierto? La tercera ley de Ashdown es que en la era moderna donde todo está interconectado, lo más importante que podemos hacer es aquello que hacemos con otros. La parte más importante de la estructura, así se trate de un gobierno, del regimiento de un ejército, o de un negocio, serán los puntos de articulación, las interconexiones, la capacidad de relacionarse con otros. Esto es sabido en la industria, en los gobiernos no.

Y lo último. Si éste es el caso, damas y caballeros...y lo es, de que estamos unidos de una manera que nunca antes se produjo, entonces, es el caso también que compartimos un destino con los demás. Repentinamente y por primera vez, la defensa colectiva, lo que nos ha dominado como el concepto de la seguridad de nuestras naciones, ya no es suficiente. Sucedía que si mi tribu era más poderosa que otros, yo estaba a salvo; si mi país era más poderoso que otros, yo estaba seguro; si mi alianza, como la OTAN, era más poderosa que otra alianza, yo estaba a salvo. Ya no es el caso. El advenimiento de la interconexión y de las armas de destrucción masiva, significa que, cada vez más, comparto un destino con mi enemigo.

Cuando era diplomático logramos exitosamente la negociación de tratados de desarme con la Unión Soviética, en Génova en 1970, porque comprendimos que compartíamos un destino con ellos. La seguridad colectiva no es suficiente. La paz llegó a Irlanda del Norte porque las dos partes comprendieron que el juego de la suma cero no funcionaría. Ellos comparten un destino con sus enemigos. Uno de los obstáculos para la paz en Oriente Medio, es que ambas partes, tanto Israel y creo que los palestinos, no comprenden que comparten un destino colectivo. Y de pronto, señoras y señores, lo que ha sido la propuesta de visionarios y poetas a través de los siglos, se convierte en algo que tenemos que tomar seriamente como un asunto de política pública.

Comencé con un poema y terminaré con otro. El gran poema de John Donne: “No hagas preguntar por quién doblan las campanas”. El poema se llama: “Ningún hombre es una isla”. Y dice así: “La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo formo parte de la humanidad, por ello no hagas preguntar por quién doblan las campanas, doblan por ti”. Para John Donne, es una recomendación de moralidad. Para nosotros, creo, parte de la ecuación para nuestra supervivencia.

Muchas gracias.¨

No hay comentarios:

Publicar un comentario